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¬°Benditas agujetas! ... O mejor evitarlas

15-06-2020
¬°Benditas agujetas! ... O mejor evitarlas

¿Han tenido agujetas estos días con la vuelta a la “nueva normalidad”? Estoy seguro de que si no han hecho una actividad más o menos constante durante estos 3 meses de confinamiento, la vuelta a la actividad física, por más que haya sido progresiva, les habrá  generado alguna molestia muscular de las que conocemos como “agujetas”.

De alguna forma este fenómeno de las molestias musculares después de la inactividad les puede parecer normal a muchos de ustedes. Pero qué pasa con los que se han mantenido activos en este tiempo. ¿Tienen también estas agujetas? Pues seguramente sí. Deben haber pasado esa sensación de tener alfileres dentro de los músculos que incapacitan o molestan bastante.

Es también curiosa la reacción de la gente ante las agujetas (y de ahí el título del artículo). Para muchos, especialmente para las personas con un mayor hábito de entrenamiento, la llegada de nuevas agujetas es sinónimo de estímulo, mejora y rendimiento (los americanos lo reflejan muy bien con el conocido eslogan “No pain, no gain”). Sin embargo, para la mayor parte de nosotros, las agujetas son una molestia a evitar.

¿Quién tiene razón? Pues seguramente ambos conjuntos tienen sus razones para pensar como piensan. Los primeros entienden que cuando tienen agujetas están sometiendo a su organismo a un entrenamiento “adecuado” y exigente para sus objetivos de rendimiento, mientras que para el resto de las personas que nos movemos por la salud, buscamos una actividad “adecuada” y suficiente para mantenernos sanos sin sufrir las consecuencias y las molestias de un esfuerzo excesivo.

Pero ¿qué son las agujetas? Pues las agujetas son las consecuencias de un proceso inflamatorio y reparador que se producen en los músculos cuando se sobrepasa un determinado nivel de esfuerzo físico. Lógicamente ese determinado nivel es muy diferente para un atleta olímpico que para uno de nosotros.

Es decir, en otras  palabras, hacer un ejercicio concreto (pongamos hacer 20 flexiones de piernas) puede no significar nada ni generar ningún proceso regenerador en un atleta entrenado, o puede ser un gran esfuerzo y producir un enorme proceso inflamatorio y recuperador en una persona que lleve 1 mes encamado. El primero no tendrá la más mínima molestia, mientras que el segundo sufrirá unas tremendas molestias que le impedirán, prácticamente, andar en 3 o 4 días.

Por lo tanto, no hay que preocuparse demasiado por las agujetas. Son las manifestaciones de unos procesos naturales y fisiológicos que tienen lugar en los músculos para regenerarse después de la “agresión” de un entrenamiento o esfuerzo por encima de su nivel de actividad habitual.

Ah, y lo más importante. Después de esos procesos de recuperación tan molestos, el músculo mejora su rendimiento.

¿Entonces las agujetas son necesarias? De alguna manera sí, porque son un síntoma de mejora, pero con moderación porque su presencia a gran nivel demuestra una agresión excesiva del tejido muscular o, lo que es lo mismo, un esfuerzo mal planificado.

¿Qué podemos hacer entonces para “controlar” las agujetas? En primer lugar planificar bien los esfuerzos. Éstos deben ser adecuados a cada sujeto y deben ir incrementando la exigencia de forma pautada y progresiva. Este es el mejor remedio para “gestionar” las agujetas (recuerden que son un síntoma de la mejora).

En segundo lugar debemos procurar “reforzar” los procesos inflamatorios y regeneradores después del ejercicio por medio de los estiramientos, del hielo si fuese necesario, y de los masajes en los casos de mayor intensidad. Todos estos procedimientos pretenden llevar más sangre hasta las zonas musculares que más han trabajado para que la recuperación sea más rápida, más intensa y con menos “efectos colaterales”.

Los cuidados básicos como una buena hidratación y alimentación después del esfuerzo también ayudan a la recuperación.

Por último, al cabo de unas horas o al día siguiente, a pesar de tener algunas molestias, es conveniente volver hacer una actividad física suave para potenciar aún más los procesos de regeneración muscular. Es decir, descanso y nueva actividad ayudan a volver a preparar el sistema muscular, evitando estar 2 o 3 días totalmente acartonados por las agujetas.

Por lo tanto, y en síntesis. Las agujetas son un proceso fisiológico de regeneración muscular que se deben “conllevar” con moderación, ayudando a sobrellevarlas con una buena planificación de la actividad y con unas sencillas medidas “profilácticas” (estiramientos, hielo, descanso y vuelta a la actividad).     

¬°Benditas agujetas! ... O mejor evitarlas

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