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¬ŅQuieres cuidarte?

16-12-2020
¬ŅQuieres cuidarte?

Quizá deberías empezar por tu espalda

¿Has tenido alguna vez dolor o molestias en la espalda? No te preocupes, le sucede a todo el mundo. Es más, sabemos que existe la espalda por esas molestias. Para que te hagas idea de la magnitud de esta patología, el 70% de las personas ha solicitado la baja laboral en más de una ocasión por ese problema.

¿Por qué se producen estos dolores en la espalda?

Como casi siempre, hay varias causas que pueden desencadenar los problemas.

En primer lugar, la espalda es una zona aparentemente sencilla de nuestro organismo pero que se constituye alrededor de un conjunto complejo de huesos, ligamentos, paquetes nerviosos y músculos. Por otro lado, estas estructuras óseas y musculares son las que soportan la mayor parte de las fuerzas con las que interactuamos con el exterior y, por último, la columna vertebral es el canal por el que transcurre la mayor parte de los nervios que conectan el cerebro con el resto del organismo.

Es decir, en síntesis, nuestra espalda contiene la estructura ósea y ligamentosa más compleja de nuestro organismo; por ahí se transmiten la mayor parte de las fuerzas de nuestro cuerpo y, además, pasan los canales por donde nuestro cerebro da órdenes a los músculos y por los que recibe la mayor parte de la información de nuestro cuerpo y del entorno.

Por consiguiente, cualquier alteración o disfunción en la espalda genera problemas globales que son bastante dolorosos y que pueden ser realmente discapacitantes.

¿Qué podemos hacer para evitar estos problemas?

Cuando se produce un cuadro de dolor agudo o crónico, hay que visitar al médico y muy probablemente al fisioterapeuta. Ahora bien, si quieres evitar que se produzca ese tipo de cuadros o no quieres que vuelvan a producirse nuevos episodios, ves a ver a tu entrenador personal.

La higiene de la espalda pasa por cuidar a las 32 vértebras y, sobre todo, a los discos intervertebrales, y para eso necesitamos incidir en tres elementos fundamentales: vigilar las posiciones de la espalda en casa, en el trabajo y en el deporte, mejorar la movilidad articular de la zona cervical y lumbar, y, por último, potenciar de forma equilibrada la musculatura del tronco, brazos y piernas.

Pongamos un ejemplo de la importancia de la postura y de la fuerza muscular. Imaginemos una persona de unos 80 kilos que esté parado de pie, sin hacer ningún movimiento. Cualquiera de los discos intervertebrales de sus lumbares, que tienen una superficie ligeramente mayor que una moneda de 2 euros, está soportando unos 40 kilos de forma equilibrada, y los músculos lumbares facilitan esa distribución repartida de la presión e impiden que nos caigamos hacia delante.

En el momento en que se cojan pesos, se realicen giros o flexiones, y se hagan saltos, la presión vertical que soportan esos núcleos se pueden multiplicar por 8 o 10 con el consiguiente peligro de hernia o ruptura. Ante esa brutal agresión, los músculos son los primeros elementos de protección.

Es decir, mejora la fuerza muscular, moviliza tu espalda y evita las posiciones inadecuadas de la espalda, tanto en la zona cervical como en la lumbar. Con eso evitaremos un gran porcentaje de las patologías de la espalda.

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